miércoles, 13 de agosto de 2014

El regalo de la ilusión

Hoy, 13 de agosto de 2014, se cumple un mes de la final del Mundial Brasil 2014. De un lado estuvo Alemania, que no salió del podio en los últimos cuatro mundiales y de este lado Argentina, que hacía cinco que no pasaba los cuartos de final. Para el favorito, llegar a la final no fue un juego de niños, a pesar de que le tocaron rivales accesibles. Después de una fase de grupos donde su único verdadero rival fue Ghana, tuvo que ir hasta el tiempo extra contra Argelia para pasar a cuartos de final. A partir de allí, todo le fue más fácil. Supo despachar a Francia con autoridad y bailó a Brasil en su casa. Para Argentina, la historia fue distinta. Argentina fue pasando de fase en fase reventando paredes de ladrillos. Todas distintas. Cada una fue dejando a los jugadores cada vez más débiles en lo físico, pero mejor que nunca en lo grupal y anímico. Cada vez más convencidos de la idea de juego que Alejandro Sabella trajo en 2011. Enfrentarse a equipos que estacionan el micro frente al arco no es fácil. Argentina cometió errores pero supo reconocerlos y remediarlos a tiempo. Gracias a que tuvo un técnico autocritico que no va a morir con la suya, sino que varía dependiendo del rival, la competencia y el resultado, Argentina pudo llegar a impactar con fuerza a la pared que tuvo enfrente. A derribarla y a enseguida pensar en la próxima, que se viene encima y es peor que la anterior. A defender según como ataca el rival y no de una forma lineal. Esas paredes fueron Bosnia, Irán, Nigeria y Suiza. Frente a Bélgica, Argentina no le ganó a un equipo sino que logró la hazaña de romper con 24 años de frustración futbolística para todo el país. Se sacó esa pesada mochila de encima y pasó a semifinales. Siete partidos. Al fin. El objetivo ya estaba cumplido. De aquí en adelante, es todo heroísmo. Eso no detuvo a los jugadores argentinos.





 La siguiente pared de ladrillos y cemento fue Holanda, que había goleado al campeón en fase de grupos y demostrado una rapidez temible en ataque. El partido fue para pasar en las inferiores cuando se quiere enseñar qué es la táctica. Un enfrentamiento intenso en el que ninguno pudo concretar en el arco rival. Pasó el tiempo extra y, gracias a una barrida excepcional de Mascherano, Argentina y Holanda fueron a los penales. Allí fue donde el más criticado por la prensa y los hinchas mostró su verdadero valor Sergio Romero tapó estupendamente dos penales de cuatro. Y en sus festejos se notó la energía gastada, el esfuerzo y la pasión que llevaba consigo. Y llegó la final. Después de cinco mundiales sin pasar de cuartos, Argentina jugó la final del mundo. Del otro lado hubo caras muy conocidas. La bronca de la injusta derrota de 2006 y la rabia por la paliza en 2010 llenaron los tanques de los jugadores de Selección, después del extenuante partido ante Holanda. Alemania había humillado a Brasil en los primeros 20 minutos. Con eso le alcanzó. No tuvo desgaste físico alguno. Lo dijo Maradona: "Argentina venía de un alargue y ellos venían de un carnaval". Aún así, Argentina va. Contra Alemania y contra toda Europa, y algunos países de América. La garra de los 23 de Sabella nunca fue tela de discusión. Ni para los más opositores al cuerpo técnico.



El partido ante Alemania se puede resumir en algunas pocas situaciones. Un insólito error defensivo de Kroos con la cabeza dejó solo a Higuaín frente a Neuer, que se apuró y no pudo definir con la certeza que nos tiene acostumbrados. Primera oportunidad, de esas que se dan una vez en la vida, que desperdició Argentina. Ninguno de nosotros puede imaginar los problemas que habrá tenido El Pipa para dormir en estas treinta noches que pasaron. Minutos más tarde, un centro de Ezequiel Lavezz terminó en el pie de Higuaín, que esta vez la mandó el fondo de la red y salió desaforado a gritarlo. El relator gritó gol, el país gritó gol, pero el línea había marcado correctamente posición adelantada. Acariciamos la gloria, pero de nuevo tocó frustración. Alemania también atacó y el palo salvó a Argentina luego de un córner. Lionel Messi jugó más atrasado para potenciar el funcionamiento del equipo, pero tuvo una jugada que tampoco olvidará fácilmente. Un remate de zurda después de un buen pase de Biglia que se fue apenas afuera. La suerte nuevamente fue esquiva. El árbitro Nicola Rizzolli cobró falta del cachete de Higuaín contra la rodilla de Neuer.  Algo insólito. A los 10 minutos del segundo tiempo, si el juez hubiera cobrado el penal la historia hubiese sido diferente. Rodrigo Palacio tuvo otra oportunidad única e irrepetible. Un centro perfecto cayó en su pie dentro del área. El arquero ya estaba jugado y restaba definir a un costado. El delantero del Inter de Italia intentó tirar la pelota por encima de Neuer, adelantarse nuevamente y dar el golpe de gracia. Algo prácticamente imposible. El balón terminó afuera. Cuando faltaban 420 segundos para el final, una falla en la marca de Mascherano y Zabaleta y una desatención para cerrar de Martín Demichelis le dieron a Mario Gôtze la oportunidad única de ser campeón del mundo. Y la aprovechó.



Se hablará por años de esta final, pero nada podrá cambiarse.  Todos los mundiales del mundo son maravillosos, pero el de Brasil era el de Brasil. El fútbol da revancha, dicen. La espina quedará para siempre en el corazón del pueblo futbolero argentino. Argentina volvió al amor por su Selección, que no es poco. Resta mirar para adelante hacia Rusia 2018 y agradecer eternamente a Alejandro Sabella y a sus 23 caballeros, que nos dieron el mejor regalo que se puede dar: la ilusión.



Franco Calió - @calioffranco

lunes, 11 de agosto de 2014

La maldición del 10 merengue

Mañana se produce uno de los estrenos más esperados. Es el de Real Madrid, último campeón de la Champions League, con su nuevo equipo lleno de figuras estelares en la Supercopa Europea frente al Sevilla, campeón de la Europa League en la anterior temporada; junto al estreno del club merengue seguramente veremos las apariciones de Toni Kroos y James Rodríguez enfundados en blanco.

Justamente el colombiano, de excelente Copa del Mundo con Colombia, será el encargado de llevar un número en su camiseta que denota grandeza pero que últimamente ha estado “maldecido”: El número 10. ¿Por qué fracasaría James si tuvo un gran paso por Banfield, Porto y Monaco? En Un Fulbito repasamos los anteriores poseedores de la casaca diez en el Real Madrid y vemos su paso por la Casa Blanca.


 Luego de los “Galácticos” y Figo el primer número diez merengue fue Robson de Souza, mejor conocido como Robinho; fichado en 2005 y proveniente del Santos, era considerado el jugador brasileño del futuro así como es hoy considerado Neymar. Algunos llegaron a apodarlo “el nuevo Pelé”. Su nivel de juego fue descendiendo conforme pasaban las temporadas y luego de cuatro años en donde la afición y el periodismo fueron bastante críticos, se marcha a Manchester City con un promedio muy bajo: 35 goles en 135 partidos y con dos Ligas de las Estrellas y una Supercopa Española bajo el brazo.


 La siguiente estrella en vestir la sin dudas pesada 10 del Madrid fue el holandés Wesley Sneijder en 2007; proveniente del Ajax. Este mediocampista ofensivo era la gran revelación de la Eredivisie y el seleccionado de su país. A pesar de estos argumentos, sus dos temporadas en Real Madrid no terminaron de convencer y terminó siendo traspasado al Internazionale luego de jugar 87 partidos y meter 24 goles además de ser partícipe en una Liga de las Estrellas y una Supercopa de España conseguidas por el Real Madrid.


 Luego viene alguien conocido como el número 10 más ridículo de la historia de Real Madrid: el francés Lassana Diarra. Este mediocampista llega al Real luego de una temporada buena en el Portsmouth y se le asigna el dorsal 10 cuando se marchó Sneijder. Su nivel de juego fue muy discutido por la prensa y la hinchada madrileña siendo relegado al banco al final de su paso por el equipo de Madrid. Finalizó su paso con apenas 2 goles en 118 partidos, una Liga de las Estrellas, una Copa del Rey y una Supercopa Española para irse al Anzhi Makhachkala ruso.


 El siguiente es un actual campeón mundial, el alemán Mesut Özil. Proveniente del Werder Bremen, este mediocampista le costó hacerse un lugar en un equipo lleno de estrellas. Al igual que a los anteriores diez, su rendimiento fue bajando conforme pasaban las temporadas; jugó cuatro años en Real Madrid, con27 goles en 159 partidos y ganando una Liga de las Estrellas, una Copa del Rey y una Supercopa Española antes de irse al Arsenal donde hoy en día es figura indiscutida.



 ¿Podrá James Rodríguez acabar con la maldición del número diez del Real Madrid? Aún hay tiempo de averiguarlo, ya que el conjunto español tendrá que afrontar seis competencias esta temporada y James tiene numerosos partidos para destacarse.

Pablo Ferrari / @polakan95

miércoles, 6 de agosto de 2014

El superclásico de los extranjeros

Hace exactamente 53 años, se jugó una edición muy extraña de la histórica rivalidad entre River y Boca. El enfrentamiento más importante del fútbol argentino y uno de los clásicos más importantes del mundo tuvo un capítulo particular el 6 de agosto de 1961.

Después del estrepitoso fracaso sufrido por el seleccionado argentino en el Mundial de Suecia 1958, el público argentino se alejó del fútbol. Las canchas eran cada vez menos concurridas incluso en los partidos más cruciales del año. Los dirigentes de la época decidieron tomar medidas para cambiar esta situación, que obviamente los perjudicaba económicamente. La medida que fue tomó fue convertir al fútbol argentino en un "fútbol espectáculo", que consistía en traer varias figuras extranjeras que llamaran la atención de la gente para que volviera a los estadios y los ojos del país vuelvan a estar en la pelota. Todos los equipos denominados "grandes" invirtieron grandes sumas de dinero para que las figuras del momento vistieran sus camisetas.


River y Boca no fueron la excepción. Para el superclásico disputado en el Monumental de Núñez el 6 de agosto de 1961, 10 jugadores de los 22 eran extranjeros. En el Millo jugaron los brasileños Delem, Roberto y Moacyr Pinto, el español Pepillo y el uruguayo Domingo Pére. Una delantera completamente foránea. Por el lado de la Ribera,  los brasileños Dino Sani, Paulo Valentim, Maurinho y Orlando, y el peruano Víctor Benítez vistieron la camiseta azul y oro. El resultado fue 2-2 y, por supuesto, todos los goles fueron extranjeros. A los 11 minutos del primer tiempo, el peruano Benitez abrió el marcador para Boca y River lo igualó once minutos después con un gol de Moacyr Pinto, oriundo de San Pablo. Valentim volvió a poner a Boca en ventaja, marcando el segundo gol brasileño de la jornada y fue el español Pepillo quien selló el 2-2 en el marcador a siete minutos del final.

El gol de Valentim para el 2-1 parcial: 



Franco Calió - @calioffranco

martes, 5 de agosto de 2014

Torneo de transición: Qué se juega en estos seis meses

Si algo le faltaba a la AFA para perder aún más su seriedad -por no decirlo de otra manera- era crear este extravagante torneo de treinta equipos. Esta idea, que surgió allá por 2011 una vez consumado el descenso de River, volvió a cobrar fuerza con el descenso de Independiente en 2013. La historia es conocida por todos: tanto el Millonario como el Rojo volvieron a Primera División y el torneo fue aprobado por unanimidad.
Sin embargo, para que el mismo tome forma, era necesario que diez equipos de la B Nacional asciendan a primera. Para solucionar este problema, la AFA decidió crear un torneo por zonas en la B y uno de "transición" (sin descensos) para la élite del fútbol argentino. Pero este novedoso torneo, que se jugará entre agosto y diciembre del corriente año, ¿sera efectivamente de "transición"?   


Si bien para los equipos denominados "chicos" este formato puede ser de gran ayuda, no hay que olvidar que tanto para los dirigentes, jugadores e hinchas de los equipos "grandes" no existen los periodos de transición.
Los casos mas puntuales para ejemplificar la situación, son los de ambos equipos de Avellaneda: Independiente y Racing. El Rojo, despues de sufrir un calvario en la segunda categoria, buscara recuperar la memoria y lograr una buena campaña que aleje el fantasma de las frustraciones. La Academia buscara de una vez por todas demostrar porque siempre es candidato en la previa. Si bien no sufrio el descenso, en los ultimos años el club solo acumulo fracasos, y los hinchas comenzaron a perder la paciencia. Otro dato a tener en cuenta es que ambos cuadros se renovaron profundamente, ya sea con un cambio dirigencial, de jugadores o entrenador. Por lo tanto, sera fundamental para estas nuevas caras empezar con el pie derecho para que las criticas no caigan sobre ellos.


Pero no sólo en Avellaneda hace ruido el torneo. Por otro lado, los dos clubes más importantes de nuestro país, River y Boca, tendrán grandes obligaciones para este campeonato, que van mas allá del peso propio de las instituciones. El Millonario, con Gallardo a la cabeza, viene de ser campeón y buscará defender su título para continuar por la senda del triunfo y enterrar definitivamente los desastrosos años que vivió últimamente. El Xeneize tuvo mas tristezas que alegrías desde la llegada de  Carlos Bianchi y arrancó esta temporada quedando afuera de la Copa Argentina frente a Huracán en San Juan. Además del agotamiento de los hinchas para con esta situación, el Virrey también sabe que necesita de manera imperiosa conseguir un campeonato para borrar la mala imagen que viene dejando su equipo, como así también para mantenerse en el cargo.
Como podemos ver, este campeonato no será "uno más" para la vida deportiva se los clubes grandes de nuestro país. El éxito sera recompensado, como así también el fracaso podría llevar a graves consecuencias, desde el enojo de los hinchas, hasta el alejamiento del entrenador de turno.
De todas formas, al finalizar este campeonato llegará, para febrero de 2015, la parte más polémica de los nuevos torneos aprobados: un torneo de treinta equipos. Mucho se habló, se habla y se hablar de este extravagante torneo. Las desventajas del mismo son evidentes: el numero de equipos es vergonzoso, los equipos chicos usaran muy poco sus estadios (al enfrentar a equipos de mayor envergadura), cualquier equipo representaría al fútbol argentino en copa internacionales y, en mi opinión la peor de todas, deja al ascenso a primera división como un regalo y no como un merito. Ademas, el hecho de que en un torneo de 30 equipos desciendan solo dos equipos impedirá (a excepción de campañas muy malas) el descenso de los equipos grandes, relegando siempre en un segundo plano a los equipos con menores recursos. Sin embargo no todas son malas, ya que este torneo también cuenta con sus (mínimas) ventajas. La mas importante es que colabora con la federalización del fútbol, incluyendo a clubes de todas las provincias argentinas. La otra ventaja es que habrá mas partidos televisados por Fútbol Para Todos, y, por ende, una mayor cantidad de ingresos.
Esperemos que estos cambios en la estructura de los torneos lleven a una gran mejoría en el fútbol argentino, que necesita de manera urgente un cambio profundo. Solo el tiempo dirá si los dirigentes de la AFA tuvieron o no razón.



Crédito de la imagen: Diario Veloz
Nicolás Delvitto

viernes, 1 de agosto de 2014

Reflexión de un hincha de River: El indescifrable Trezeguet

¿Quién es David Trezeguet? ¿Cuál de todas sus versiones es la original? ¿Es, acaso, una mixtura de todas sus apariciones, muchas veces contrapuestas?

Del jugador-hincha que llegó a River a ayudar en el duro trance por el Nacional B, al que se va por la puerta de atrás al fútbol indio. El que hizo gala de un perfil cuasi diplomático y el que salió, en las últimas semanas, a disparar contra Cavenaghi y la dirigencia.



También resulta difícil evaluarlo desde lo futbolístico durante su paso por River: seis meses de un brillante nivel, con actuaciones trascendentales para que el Millonario lograra el ansiado regreso a la Primera, tras un año al borde del ataque de nervios, para 14 millones de hinchas. Luego del ascenso: actuaciones pobres, problemas personales que interfirieron con la continuidad e inconvenientes físicos que lo llevaron a operarse, jugando su último partido con la banda sin estar al tanto de ello.

Un Trezeguet con buena relación con Almeyda, pero que no lo respaldó abiertamente (incluso fue acusado de traicionarlo, con una bandera en la San Martín), que no tuvo feeling con Ramón Díaz y que recibió la noticia de que no iba a ser tenido en cuenta por su ex compañero Marcelo Gallardo.

De perfil acorde a la institución y al paladar riverplatense –tanto dentro como fuera del césped- sorprendió al ventilar intimidades sobre la relación con miembros del plantel y dirigencia. En ese contexto, se especuló una salida compleja y agresiva para el debilitado bolsillo de River. Sin embargo, decidió rescindir sin cobrar el año que le faltaba y dejar parte de la deuda en el fideicomiso del club.


Pese a haber enfrentado veredas entre los hinchas, lo mejor es recordar al enorme jugador de fútbol, agradecerle su ayuda para que River recupere el lugar que no debió abandonar y esperar que vuelva -en algún momento-  para cumplir con alguna tarea dentro de la institución, que se enriquecerá con la experiencia del francoargentino.


Javier Silva - @silvajapo

miércoles, 30 de julio de 2014

Sé que voy a morir en el fútbol

Como ya todos sabemos, Julio Humberto Grondona falleció en las últimas horas motivo de una afección cardíaca. Sin dudas, "Don Julio" fue uno de los personajes más enigmáticos de la historia de fútbol argentino. A lo largo de los 35 años en los que se mantuvo firme en el sillón de máximo dirigente de la Asociación del Fútbol Argentino, no dio muchas entrevistas ni declaraciones. Sin embargo, en las pocas oportunidades en las que habló, dejó clara su postura y su forma de ser. A continuación, sus frases más destacadas:




"El poder no es mío. A mí me lo dan. Los demás sienten que tengo poder y eso es lo que vale"

"Aún sigo como presidente de la AFA porque soy el menos malo"

"Los hinchas saben que no beneficio ni perjudico a nadie"

"Todo pasa"

"'Todo pasa' puede tener dos apreciaciones: aquél que la usa porque no le interesa nada o aquél que  dice 'todo pasa' pensando en que lo bueno tiene que quedar. Esta última es mi forma de pensar y me ayuda en los problemas cotidianos a superar las dificultades"

"El segundo gol de Maradona a los ingleses sirvió para tapar al otro"

"Yo soy una momia viendo partidos de fútbol. El cargo de obliga a ser una momia"

"Bilardo demostró no en el 86, sino en el 90, que fue un técnico excepcional"

"Cuando Alemania puso el 2-2 en la final del mundial de México, me fui del palco. Pensé que se había escapado la paloma que teníamos en la mano. Fui al vestuario a recibir a los muchachos. El gol de Burru lo vi con el utilero"

"Como jugador, fui un 10 talentoso y bastante vago, al que no le gustaba para nada correr"

"Al mando de la AFA, terminé con el doping y las sospechas sobre los jueces" 1991

"Me parece que en el fondo sigo siendo el mismo tipo que fundó Arsenal de Sarandí. No les digo siempre 'si' a los poderosos ni siempre 'no' a los humildes. Es cuestión de equilibrio" 1991

"No conozco la palabra mentir" 1997

"Es inevitable que Bianchi en algún momento sea el técnico de la Selección" 2002

"No creo que ningún judío pueda ser árbitro de Primera porque es difícil, trabajoso y ellos nunca buscan lo difícil" 2004

"Cada vez que tuvimos el periodismo en contra, ganamos. Cuando lo tuvimos a favor nos vinimos en primera vuelta"

"El fútbol es una charla permanente"

"José, vos buscá 22, que uno ya está acá" (a Pekerman por Messi, en el Mundial Juvenil disputado en 2005 en Holanda)

"Para armar una lista de un Mundial normalmente llegamos a un entendimiento con los técnicos" 2006

"Maradona se cortó las piernas solito" 2006

"A la FIFA te hacen llegar los éxitos deportivos"

"Mi mayor virtud es la intuición"

"Hablo muy bien el idioma del fútbol y ese idioma no todos lo saben hablar" (en referencia a su escaso manejo de lenguas pese a ser un referente internacional)

"Estuve un año suspendido por insultar a un referí que perjudicó a Arsenal"

"Normalmente soy el último que habla y a veces el que habla último es el que capta el sí de los demás"

"Mi mayor defecto es que a veces creo que son todos buenos muchachos"

"Soy el vicepresidente del mundo"

"Si no hay clubes, no hay Selección"

"Todos los dirigentes conviven y les dan entradas a los barras. Se los usa en el fútbol y en la política. Hay mucho negocio" 2006

"Tengo la sensación de que River no va a jugar la Promoción" (a una fecha del final del Claurusa 2011. River jugó la Promoción y descendió"

"Yo no me puedo dejar seguir cogiendo por Fantino" 2011, en una cámara oculta.

El fin de Julio Grondona: el todopoderoso

Julio Humberto Grondona, máximo dirigente de la AFA, falleció hoy a causa de problemas cardiovasculares. La muerte de alguien que parecía inmortal asombró a todo el mundo, muchas voces conocidas en el ámbito del fútbol se hicieron escuchar para recordar a Don Julio y para darle el pésame a su familia. Generalmente cuando alguien se muere la mayoría de la gente tiende a agigantar los rasgos positivos del difunto, y de hecho es lo que muchas personas ligadas al fútbol argentino hicieron. Pero, si bien es verdad que hay que respetar a quienes no pueden defenderse, no hay que olvidarse de los malos manejos que se dieron bajo las más de tres décadas de su mandato.

Para empezar ya es difícil calificar positivamente la gestión de un hombre que estuvo al frente de un organismo durante 35 años, haya hecho bien (en algunas pocas ocasiones) o mal su trabajo. Para tomar dimensión de la cantidad de tiempo que estuvo podemos decir que durante su mandato pasaron 15 presidentes de la Nación, incluido el Gobierno Militar con el que comenzó su presidencia en 1979. También tres Papas pasaron mientras el comandaba la AFA, y hasta uno argentino! Si a la impresionante cantidad de años que dirigió el fútbol le sumamos los malos manejos económicos y los descuidos para con el hincha, resulta casi imposible defenderlo. Hay que reconocer que durante el tiempo que Grondona presidió el organismo más importante de nuestro fútbol, la violencia y la corrupción dentro de este ámbito creció de forma exponencial.


La cantidad de muertes que hubo alrededor de una cancha, el miedo que se genera en la sociedad ante cada evento deportivo importante, el flagelo de las barras bravas. Estos fenómenos explotaron y se adueñaron del deporte que más amamos bajo el mandato y la aprobación de Julio Humberto Grondona. El mundo se movió una y mil veces alrededor suyo pero él se mantuvo firme y contra todos. Cualquiera que se animaba a enfrentarlo, terminaba en la ruina y marginado. La sombría figura de Don Julio quedará en la retina de cada hincha del fútbol argentino, que ojalá algún día vea esta gestión como un mal recuerdo, y pueda disfrutar de un fútbol bien manejado y sin violencia.


Ahora queda planteado un problema para los dirigentes de nuestro fútbol, ¿Qué hacer después de la muerte de Grondona? ¿Seguir como hasta ahora o reestructurar la AFA como se reclama desde afuera? El próximo que presida la Asociación de Fútbol Argentino (interinamente será Luis Segura) deberá cambiar la forma de llevar al frente el organismo porque con Grondona no había decisión que no pasara por sus manos, no se delegaba absolutamente nada y se veía en él una especie de dios omnipotente que todo lo podía y todo lo hacía. El principal objetivo del próximo presidente de la AFA tendría que ser democratizar verdaderamente el fútbol de nuestro país y manejar de forma seria este deporte que tanto nos gusta pero que tanto sufrió en el último tiempo.

martes, 29 de julio de 2014

La Copa Argentina, luz en la oscuridad

La AFA, encabezada por Julio Humberto Grondona, se caracterizó por problemas de gestión, malas decisiones y por los confusos -siendo generosos- manejos de dinero. En el último tiempo las decisiones erróneas abarcaron todos los ámbitos relacionados al fútbol, desde la parte económica hasta la forma de entrar a la cancha. Conocida es la impunidad con la que se desvía la plata que genera el fútbol hacia el bolsillo de los dirigentes dejando destruidos a los clubes. Como olvidarse del AFA PLUS,  la famosa solución para entrar a la cancha de forma segura y de dejar afuera a las barras bravas, con la que molestaron por meses a miles de socios para que vayan a hacer un tedioso trámite que obviamente no prosperó.  Lo más fresco en nuestra memoria seguramente sea el episodio relacionado a la reventa de entradas durante el Mundial. Estos, entre tantos otros, son los hechos que ensucian a la dirigencia del fútbol. Pero entre tantas malas aparece un oasis, la Copa Argentina. Una competición que no pareciera haber sido pensada por los mismos que se están encargando de destrozar el deporte que más nos apasiona.

La Copa Argentina, por más que no sea una idea made in AFA, es un torneo muy bien pensado y que colabora con la famosa y antigua idea de federalizar el fútbol. Hay que reconocer que entre tantas malas, la puesta en marcha de esta competencia es un acierto de quienes dirigen el fútbol desde el escritorio.  La participación que antes tenían los clubes denominados chicos con el Torneo Nacional (que terminó a comienzos de los `90 con la aparición de los torneos de 19 fechas) la pueden tener hoy en esta copa. Permite, y enhorabuena, a clubes del interior enfrentarse con los equipos de primera y lograr una difusión que nunca obtendrían en sus respectivas ligas. El premio económico por ir avanzando de fase sirve como motivación extra para los clubes del ascenso y les brinda una suma de dinero que puede significar algo importantísimo para ellos. Puede ser que por eso resulte una competición más atractiva para las instituciones más chicas ya que es mucho lo que tienen para ganar tanto en el ámbito económico como deportivo.

Otro de los aspectos a rescatar es que los partidos se juegan en cancha neutral y muchas veces es en lugares en los que su población no está acostumbrada a recibir estos encuentros. Esto le permite a la gente del interior, que solo puede apreciar a sus ídolos a través de un televisor, ver a su equipo dentro de un estadio. Es una excelente oportunidad para que todos puedan tener la chance de alentar a su club desde la tribuna y no desde su casa. Esto, al mismo tiempo, puede ser un factor negativo porque hay partidos que se dan entre dos clubes de la misma provincia o inclusive de la misma ciudad y se tienen que movilizar miles de kilómetros para jugar un encuentro que bien podría haberse hecho en el lugar de donde provienen.



La Copa Argentina era un torneo olvidado después de tantos años de inactividad y hoy es importante hasta para los equipos más grandes. Pregúntenle a Bianchi por ejemplo si no le hubiera gustado ganar la Copa y clasificar directamente a la Copa Libertadores. Mucho más para clubes en quiebra. Integra a los equipos marginados, los ayuda a sobrevivir y a escribir su historia más allá de sus ligas. Pongamos como ejemplo a Estudiantes de Buenos Aires. El año pasado tuvo la posibilidad de enfrentar a River Plate, el club con más títulos en la historia del fútbol argentino. Salió a comerse la cancha y le ganó. Hace tres años, ni el hincha más optimista del pincha porteño hubiese soñado con ganarle a River. Hoy es posible. Hace pocos días, eliminó a Vélez Sarsfield. Hoy ese hincha tiene dos partidos que jamás olvidará y sueña con jugar la Copa Libertadores. Como si fuera poco, este torneo le da la chance a los juveniles para mostrarse cuando los equipos de primera deben hacer recambio porque están jugando dos o tres competencias. Podemos denostar con razón a la AFA por horas, pero hay que reconocer que con la Copa Argentina le regalaron a nuestro fútbol una emoción distinta y espectacular. 


Santiago García