miércoles, 6 de agosto de 2014

El superclásico de los extranjeros

Hace exactamente 53 años, se jugó una edición muy extraña de la histórica rivalidad entre River y Boca. El enfrentamiento más importante del fútbol argentino y uno de los clásicos más importantes del mundo tuvo un capítulo particular el 6 de agosto de 1961.

Después del estrepitoso fracaso sufrido por el seleccionado argentino en el Mundial de Suecia 1958, el público argentino se alejó del fútbol. Las canchas eran cada vez menos concurridas incluso en los partidos más cruciales del año. Los dirigentes de la época decidieron tomar medidas para cambiar esta situación, que obviamente los perjudicaba económicamente. La medida que fue tomó fue convertir al fútbol argentino en un "fútbol espectáculo", que consistía en traer varias figuras extranjeras que llamaran la atención de la gente para que volviera a los estadios y los ojos del país vuelvan a estar en la pelota. Todos los equipos denominados "grandes" invirtieron grandes sumas de dinero para que las figuras del momento vistieran sus camisetas.


River y Boca no fueron la excepción. Para el superclásico disputado en el Monumental de Núñez el 6 de agosto de 1961, 10 jugadores de los 22 eran extranjeros. En el Millo jugaron los brasileños Delem, Roberto y Moacyr Pinto, el español Pepillo y el uruguayo Domingo Pére. Una delantera completamente foránea. Por el lado de la Ribera,  los brasileños Dino Sani, Paulo Valentim, Maurinho y Orlando, y el peruano Víctor Benítez vistieron la camiseta azul y oro. El resultado fue 2-2 y, por supuesto, todos los goles fueron extranjeros. A los 11 minutos del primer tiempo, el peruano Benitez abrió el marcador para Boca y River lo igualó once minutos después con un gol de Moacyr Pinto, oriundo de San Pablo. Valentim volvió a poner a Boca en ventaja, marcando el segundo gol brasileño de la jornada y fue el español Pepillo quien selló el 2-2 en el marcador a siete minutos del final.

El gol de Valentim para el 2-1 parcial: 



Franco Calió - @calioffranco