Julio
Humberto Grondona, máximo dirigente de la AFA , falleció hoy a causa de problemas
cardiovasculares. La muerte de alguien que parecía inmortal asombró a todo el
mundo, muchas voces conocidas en el ámbito del fútbol se hicieron escuchar para
recordar a Don Julio y
para darle el pésame a su familia. Generalmente cuando alguien se muere la
mayoría de la gente tiende a agigantar los rasgos positivos del difunto, y de hecho es lo que muchas personas ligadas al fútbol argentino
hicieron. Pero, si bien es verdad que hay que respetar a quienes no pueden
defenderse, no hay que olvidarse de los malos manejos que se dieron bajo las
más de tres décadas de su mandato.
Para
empezar ya es difícil calificar positivamente la gestión de un hombre que
estuvo al frente de un organismo durante 35 años, haya hecho bien (en algunas
pocas ocasiones) o mal su trabajo. Para tomar dimensión de la cantidad de
tiempo que estuvo podemos decir que durante su mandato pasaron 15 presidentes
de la Nación , incluido el Gobierno Militar con el que comenzó su presidencia en 1979. También
tres Papas pasaron mientras el comandaba la AFA , y hasta uno argentino! Si a la impresionante
cantidad de años que dirigió el fútbol le sumamos los malos manejos
económicos y los descuidos para con el hincha, resulta casi imposible
defenderlo. Hay que reconocer que durante el tiempo que Grondona presidió el
organismo más importante de nuestro fútbol, la violencia y la corrupción dentro
de este ámbito creció de forma exponencial.
La cantidad de muertes que hubo alrededor de una cancha,
el miedo que se genera en la sociedad ante cada evento deportivo importante, el
flagelo de las barras bravas. Estos fenómenos explotaron y se adueñaron del
deporte que más amamos bajo el mandato y la aprobación de Julio Humberto
Grondona. El mundo se movió una y mil veces alrededor suyo pero él se mantuvo
firme y contra todos. Cualquiera que se animaba a enfrentarlo, terminaba en la
ruina y marginado. La sombría figura de Don Julio quedará en la retina de cada
hincha del fútbol argentino, que ojalá algún día vea esta gestión como un mal
recuerdo, y pueda disfrutar de un fútbol bien manejado y sin violencia.
Ahora
queda planteado un problema para los dirigentes de nuestro fútbol, ¿Qué hacer
después de la muerte de Grondona? ¿Seguir como hasta ahora o reestructurar la AFA como se reclama desde
afuera? El próximo que presida la
Asociación de Fútbol Argentino (interinamente será Luis
Segura) deberá cambiar la forma de llevar al frente el organismo porque con Grondona no había decisión que no
pasara por sus manos, no se delegaba absolutamente nada y se veía en él una
especie de dios omnipotente que todo lo podía y todo lo hacía. El principal
objetivo del próximo presidente de la
AFA tendría que ser democratizar verdaderamente el fútbol de
nuestro país y manejar de forma seria este deporte que tanto nos gusta pero que
tanto sufrió en el último tiempo.

