miércoles, 18 de junio de 2014

Cuando el mejor se deja estar

España fue eliminada esta tarde de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 después de caer 2-0 ante Chile. De esta manera, el conjunto dirigido por Vicente Del Bosque se despide de un torneo del que fue campeón hace cuatro años, en Sudáfrica. Las razones de la debacle de este plantel son muchas, pero no es el tema a discutir. No es la primera vez que un equipo campeón hace un pésimo papel en la siguiente edición de la Copa del mundo. Veamos los ejemplos del pasado:

Italia (1938 y 1950): Italia ganó cuatro mundiales y es el segundo en la tabla histórica. La edición de Francia 1938 encontró al equipo azzurri en una situación extremadamente difícil. Su país estaba sumergido en el régimen fascista de Benito Mussolini y una victoria en el fútbol era fundamental para mantener a la gente contenta. Los jugadores recibieron un telegrama del dictador horas antes de disputar la final ante Hungría. El mensaje era conciso: "Vencer o morir". Por suerte, los rivales también se enteraron de la situación de los italianos. El partido terminó 4-2 y la Squadra Azzurra fue campeona. "Nunca me sentí tan contento de haber perdido. Con los cuatro goles que me hicieron, salvé la vida de once seres humanos" declaró más tarde Anta Szabo, arquero de Hungría en esa época.

Debido a la Segunda Guerra Mundial, pasaron 12 años hasta que pudiera volver a jugarse un Mundial. En 1950, la sede fue Brasil y los jugadores italianos no tuvieron ninguna presión política. Sin embargo, no pudieron aprovechar la situación. En un grupo de tres donde clasificaba uno, cayeron 3-2 ante Suecia y aunque vencieron 2-0 a Paraguay, no pudieron clasificar ante la nueva victoria de los suecos. El campeón quedó afuera en primera ronda por primera vez en la historia.




Brasil (1958-1962 y 1966): Después de ser campeón del mundo en Suecia 1958 y en Chile 1962, Brasil también sufrió el fenómeno del fracaso después de la gloria. Pelé brilló en aquella edición de 1958. Con apenas 17 años, saltó al estrellato con un nivel de juego excepcional. Convirtió seis goles (sin jugar los primeros dos partidos por una lesión) y le dio a su país su primera Copa del Mundo, junto a un plantel lleno de figuras. Además de coronar a la selección auriverde, esta victoria fue un primer paso en contra de la discriminación en el fútbol. El mismo Pelé declaró a la revista  "El Gráfico y El Mundial" publicada en octubre de 1977: "Algunos chicos y chicas suecas me pedían autógrafos, me pasaban la mano por la cara y la olían admirados de que no estuviera teñido". Brasil volvió a llevarse la Copa en Chile 1962, nuevamente con Pele pero con una figura más remarcada que fue Garrincha, el en ese entonces delantero de Botafogo. Un detalle de Mené: En la semifinal ante Chile, los locales llenaron de marcas de botines las piernas del brasilero. Fue tan burdo que Garrincha se enojó e insultó a los gritos al árbitro, suponiendo que el juez era japonés y no iba a entender lo que le estaba diciendo. Para su mala suerte, Arturo Yamazaqui era peruano y había entendido lo que el delantero le había gritado. No tuvo otro remedio que expulsarlo. Sin embargo, un manejo raro entre el gobierno brasilero y la FIFA dejaron sin efecto a esa tarjeta roja y permitieron que el delantero esté en la final frente a Checoslovaquia.

Cuatro años más tarde, la cita era en Inglaterra. La selección verdeamarela se impuso 2-0 ante Bulgaria en el debut, pero cayó ante Hungría y Portugal y terminó tercera en su grupo. La amargura no duraría mucho, ya que en México 1970 Brasil volvió a coronarse campeón del mundo.






Francia (1998 y 2002): Avanzamos 32 años en el tiempo y la particularidad volvió a darse. Francia se impuso de local con un fútbol espectacular y Zinedine Zidane intratable en uno de los mejores mundiales de la historia de este deporte. La final la disputaron los dos mejores equipos del torneo, situación que no se da en todos los campeonatos del mundo. La  ventaja de Francia sobre Brasil aquella tarde se puede ver con claridad al analizar a sus dos figuras. Zidane hizo una final perfecta, convirtió dos goles de cabeza y dio una cátedra de fútbol. Del otro lado, Ronaldo sufrió convulsiones antes de la final y jugó igual. "Estaba más amarillo que nuestra camiseta" declaró Roberto Carlos.
En Corea-Japón 2002, los galos demostraron todo lo contrario a cuando fueron locales. Le tocó un grupo accesible, pero cayó 1-0 con Senegal, no pudo romper el celo ante Uruguay y quedó definitivamente eliminado al ser derrotado 2-0 por Dinamarca. El campeón fue Brasil con Ronaldo como goleador y figura, otra prueba más de que el fútbol siempre da revancha. Zinedine Zidane rompió en llanto en el estadio y declaró: "Nunca imaginé ser eliminados en primera fase".


Italia (2006-2010): La selección azzurra es otra vez protagonista de esta particularidad. En Alemania 2006, los italianos superaron todos los desafíos de manera imponente. Consiguió eliminar al favorito del torneo, el local, por 2-0 en el tiempo extra de la semifinal. Sólo a partir de conseguir el pasaje a la final, Italia fue considerado candidato. La final ante Francia estuvo llena de atenuantes. El inolvidable cabezazo al pecho de Zinedine Zidane a Marco Materazzi, que significó un pésimo adiós para un excelente jugador, que se despidió expulsado de las canchas para siempre. Como pocas veces, el Mundial se definió por penales. En toda la serie, hubo un sólo penal errado y con sello argentino: David Trezeguet. Italia fue tetracampeón con otro argentino en su plantel: Mauro Camoranesi, que dijo después de la final: "Es un insulto al fútbol decir que yo soy el símbolo de este Mundial"
En Sudáfrica 2010, Italia fue favorecido por el sorteo pero nunca pudo encontrar el equipo. Empató con Paraguay y Nueva Zelanda y cayó ante Eslovaquia, derrota que decretó su salida del Mundial.


España (2010 - 2014):Y llegamos al presente. La terrible caída de la hegemonía futbolística de España, que casualmente coincide con el mal momento de FC Barcelona tanto en el ámbito internacional como en el torneo doméstico y en la Copa del Rey. Fue goleado 5-1 por Holanda, su víctima en la final de Sudáfrica 2010 y sentenciado por Chile 2-0. España tiene una característica que el resto de los mencionados en esta nota no: es el único que no llegó al tercer partido con chances de clasificar.